sábado 6 de diciembre de 2008

Divagaciones sobre la creatividad e ir al servicio

El ser humano es un ser creativo. Todos somos creativos. Se entiende por crear el producir algo de la nada.

Pero entendámoslo bien. La nada no existe, de modo que se puede crear "a hombros de gigantes" utilizando herramientas o técnicas ya establecidas.

Podemos ser creativos por necesidad o desde la tranquilidad. Me explico. Cuando nuestros antepasados necesitaban cazar para comer, su creatividad les hizo hacer armas cada vez mejores. Eso es creatividad por necesidad, apoyada en la experiencia de haber intentado cazar antes sin éxito ("a hombros de gigantes").

Cuando se dieron cuenta que era mejor tener los alimentos en casa en lugar de ir a buscarlos, el ser humanos creativo, en paralelo, creó la agricultura y la ganadería.

Cuando tuvimos la tranquilidad de poder vivir sin salir todos los días a cazar, pintamos en las paredes y pudimos esculpir.

En definitiva, todos somos creativos, pero unos más que otros. Hay gente que sólo sabe crear, que nació para crear.

Grandes hombres. Da Vinci, Mozart, Tesla, Haydn, Beethoven, Einstein, Gauss, Van Gogh, Julio Verne... se pasaron la vida creando. Necesitaban expresar lo que llevaban dentro, con la suerte que les distinguía la correcta utilización de una "herramienta de expresión": su conocimiento de música, física, matemáticas, literatura, pintura. Algunos megagenios como Da Vinci, incluso aunaban varias de esas ciencias para expresar su creatividad. Otros fueron tan prolíficos que sentaron las bases de la "herramiento de expresión de la creatividad" por varios siglos. Por poner un ejemplo, cada una de las tres fases que distinguen la vida musical de Beethoven sentó referencia para los siguiente siglos. Por ejemplo, algunos momentos de los cuartetos con cuerda siguen pareciendo innovadores hoy en día.

Sin embargo, no todos somos esos grandes genios creativos. Pero lo somos. Y la creatividad que más me gusta es la que viene por la tranquilidad. Mi herramienta principal de expresión es el mundo Web. Salvo honrosas excepciones todos creamos cuando más tranquilos estamos. Cuando aparcamos el estrés diario y desenfocamos nuestra atención en el trabajo.

Cuando paseamos por la playa sin pensar en nuestras obligaciones. O por la montaña. Cuando nos tumbamos en la cama para descansar, pero de nuevo sin pensar en nuestras obligaciones.

No pensar en nuestras obligaciones es difícil. Hacerlo ahoga, o como mínimo desvirtúa, nuestra creatividad. Hacer el amor libera el estrés y nos libera de nuestros pensamientos... pero cansa el cuerpo y la mente no queda totalmente blanco.

Curiosamente todos tenemos un momento al día en que, si lo planteamos bien, podemos disfrutar de unos minutos sin pensar en obligaciones. Sin pensar en nada. Hay gente que no está acostumbrada a no pensar en nada, y comete el error de jugar con el móvil, o leer un periódico o revista en lugar de crear. Se trata del momento en que hacemos "aguas mayores". Cagar. En condiciones normales, ése sí puede ser un momento totalmente creativo... pero dura muy poco.

Concluimos. Tener la mente limpia, sin predisponer. Enfrentarte a los problemas con tranquilidad. Estar en un entorno favorable: playa, montaña, o en tu propia casa con la música que te gusta. Estamos buscando la inspiración. Si te es necesario, trata de guiar tu creatividad a aquello que mejor ser te da. Si lo consigues "crearás". Te sentirás como un genio. Se trata de un ejercicio que te acercará a la autorealización.

Personalmente estoy muy orgulloso de mi creatividad. De vez en cuando acude a mí sin que la llame, y cuando la llamo siempre suele venir. Mis herramientas son la música, la literatura y, sobretodo, el mundo Web.

Lucho por que llegue el momento en que pueda dedicarme a fomentarla a jornada completa.

1 comentarios:

onerios03 dijo...

Exelente la forma en la que piensas